Nuestra historia
Marzo 2020
Eran los días previos al confinamiento y mi etapa universitaria estaba en pausa hasta nuevo aviso. Explorando la aplicación del banco me encontré con un termino con el que hasta entonces no estaba familiarizado: broker. Los primeros días fui descubriendo que a través del banco podía invertir en acciones, ver sus precios y ademas datos que no entendía para nada pero me llamaba la atención.
A modo de «cursillo online» me propuse invertir 50€ a la semana en bolsa para ver que pasaba. Toda la semana la dedicaba a investigar una empresa (a mi manera particular por aquel entonces) e invertir 50€ en ella. Ganaba o perdía, pero eran 50€ que no me iban a sacar de pobre ni hacerme rico, en cualquier caso agradezco infinitamente que la casualidad hiciera que mi enfoque inicial fuese tan paulatino.
Esta «actividad» la realizaba a modo hobby pero no fue hasta un dia que de viaje de negocios con mi padre Manuel, me llegaron unos céntimos a la cuenta (0,23€ si no recuerdo mal) en concepto de abono de rendimientos. Fue entonces cuando lo empece a ver con otros ojos y pensé en invertir buscando el dividendo.
Un tiempo prudencial pasó y después de hacer cuentas, llegue a la conclusión que para vivir de dividendos has de tener muchísima masa critica, por lo que cambie de enfoque y deje que el sentido común me hablara. Hasta tener suficiente masa critica debía comprar y vender para hacer crecer mi dinero.
Nuestra filosofia de inversión
En el mundo de la inversión existen mantras, muchos de los cuales sobreviven al paso del tiempo pero no a una exposición de hechos.
Moda tras moda, ciclo inversor tras ciclo inversor, expectativa tras expectativa, la comunidad inversora invierte decididamente en los sectores que consideran más prometedores. En los momentos mas álgidos del delirio colectivo unas pocas empresas capturan la mayoría de flujos de capital.
Estos sectores y empresas, en etapas expansivas o aparentemente expansivas dan a sus fieles retornos por encima de la media. De manera sorpresiva o cocida a fuego lento, las creencias y premisas sobre las que se ha construido este escenario se desmorona como un castillo de naipes.
La idealización o fe ciega en sectores y empresas con normalidad hacen que pasemos obviedades por alto.
Mientras todo el mundo las pase por alto o las ignore deliberadamente la inercia de la tendencia hace que estemos tranquilos en el corto plazo. Conforme unos pocos empiezan a cuestionar los fundamentales y se empiezan a ver cambios de criterio, la gente suele estar reticente.
Coloquialmente se dice que «tonto el ultimo», pero esto solo suele darse en las fases finales de la capitulación. En sus etapas incipientes es más correcto advertir que «lo que hace el inteligente primero, lo hace el tonto el ultimo».
En cualquier caso hay una dinámica de rebaño que te atrapa o libera para afrontar o sufrir los acontecimientos venideros.
Se dice que invertir es adelantarse a acontecimientos venideros y beneficiarse de ellos.
Esto es muy relativo porque nadie sabe con cierta seguridad que depara el futuro, pero podemos tener aproximaciones razonables.
Sin embargo, cada vez más, estas son erráticas por los tiempos en los que vivimos.
Así pues, la filosofía de inversión que seguimos en Sacrosanto, es una tranquila, aislada del ruido, sin tener en cuenta la macroeconomía.
Las empresas resilientes deben ser capaces de hacerlo bien independientemente de la fase del ciclo económico en el que se encuentren, y si tienen un buen equipo gestor, salir muy reforzadas de sus etapas difíciles.
El sesgo humano es igual, seas un alto directivo o un pequeño autónomo. Solo barremos la casa cuando sopla el viento, y muchas de las eficiencias y cambios estratégicos se llevan a cabo por atravesar trimestres complicados. En tiempos de bonanza no se estaría mejor preparado para acometer estos cambios?
Buscamos empresas que fundamentalmente sean buenas, pero están pasando por algún tipo de reestructuración. Las empresas que reconocen la necesidad de cambio y ven el potencial en adaptarse decididamente tienen, en mi opinión, mitad de la carrera ganada. Una vez emprendido el viaje, hay que hacer seguimiento desde cerca para asegurarse que tienen una hoja de ruta coherente, sana, y que efectivamente están cumpliendo.
¿Que buscamos?
Ventaja comparativa
La empresa debe destacar por los motivos correctos y poseer algún aspecto relevante que suponga una fortaleza.
Son muchas las empresas que no se diferencian excepto por las marcas que poseen. Su negocio se compone y comporta de manera muy similar a la competencia.
Buscamos empresas que se hayan construido de manera diferente al resto y dispongan palancas de creación de valor.
Balance
Para invertir en la empresa buscamos que tenga un balance fuerte asi como un estructura de capitalización manejable.
Son muchas las empresas que tienen un balance que fagocita los resultados. El negocio subyacente va mejor que la empresa, pero la segunda lastra a la primera.
Buscamos empresas que si bien no tienen el balance optimo, disponen de opciones para seguir creciendo o afrontar cambios de entorno agresivos.
Las cuentas cuadran
La cuenta de resultados cuadra con el flujo de caja. El dinero que ganan o pierden sobre el papel se traslada a la realidad.
Son muchas las empresas que viven dos realidades paralelas, donde su negocio real no se mueve en la misma dirección que la empresa.
Buscamos empresas que no vayan a velocidades distintas. que vayan al mismo compas, en negocio y empresa.
Contruyendo una propuesta de valor
La empresa esta activamente construyendo una propuesta de valor robusta y tiene aceptación por parte del cliente.
Son muchas las empresas que construyen mucho para nadie y tienen volumen de negocio por inercia de mercado.
Buscamos empresas que entienden las necesidades de sus clientes y son capaces de hacérselo llegar a precios competitivos, en el presente y en el futuro.
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